NULLA DIES SINE LINEA Ricardo Timiraos Castro

El amigo Ramón Barro insiste en que haga una semblanza para la web y le contesto con frecuencia que no quiero ser el pesado que siempre esté escribiendo,  ni que tampoco tengo méritos como otros ilustres compañeros. Ni fui buen estudiante ni alcancé metas, porque sinceramente nunca me interesaron. Me llega con vivir acorde a mi conciencia.

 

Trayectoria profesional

Pues bien, al salir del Seminario, navidades de quinto, esperé en Viveiro al nuevo curso y me matriculé en Magisterio, que finalicé en el 68. Después traté de estudiar Filosofía en Madrid y perdí el curso por no estar autorizado para estudiar fuera de mi distrito universitario. Me matriculé en Santiago y estudié hasta tercero, pero empecé a trabajar de maestro interino y abandoné la carrera. Me pesó y por eso traté de retomarla en la UNED, pero problemas de enfermedades  familiares lo impidieron.  En Santiago coincidí y fui compañero y,  sobre todo,  amigo, de Maciñeira. También era compañero Pepe Pardeiro, recientemente fallecido, y Díaz Pato, también tristemente  fallecido, y realizaba sus primeras prácticas profesionales Javier Blanco Pardeiro.

Después de otros dos años de interino en Rianxo y Ribeiras del Sor hice la mili. Y terminada ésta, emigré  a Madrid, donde trabajé en la enseñanza privada hasta el 82, en que aprobé la oposición. Anduve por la Comunidad de Madrid  hasta el 2010, año en  el que me jubilé con gran alborozo, harto de las políticas educativas.

 

Publicaciones  y artículos

Como  siempre me preocupó lo que ocurría a mi alrededor, desde los diecisiete años vengo colaborando en El Heraldo de Vivero realizando, casi siempre bajo seudónimos,  crítica local  durante muchos años. Con mi llegada a  Madrid (1975) empecé a participar en tertulias literarias, pequeñas y fugaces, como Arty Bar, Rincón Nuevo, Club de Arte de Madrid, Cervecería Alemana…Comencé a escribir lo que llamaban poesía, pero quizás fuese muy  presuntuoso el nombre. Publiqué entonces, con otros compañeros, “Primavera 81.Voces de Hoy”. En el 82, ya en solitario, “ Cereixiñas do  orballo”; en el 95 el sainete “ O Bicho da Pontiga” y en el 2000 “Se Deus se namorase”. Además de colaborador habitual del Heraldo de  Viveiro, desde hace  algún tiempo también escribo en La comarca del Eo.  Soy colaborador habitual de Galicia digital  y esporádicamente  colaboro con El Progreso de Lugo o de  La Mariña y La Voz de Galicia en su edición de la Mariña. Algún que otro artículo en revistas varias. Ahora mismo trato de escribir una novela en gallego como pago por la deuda que tengo con el idioma.

 

Otras  actividades 

Desde  mi salida del Seminario colaboré con la Semana Santa de Viveiro y en los años críticos, principios de  los setenta, cogimos las riendas de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Piedad de la que fui Hermano Mayor hasta mi  marcha a Madrid. A principios de los ochenta, también en Viveiro, en colaboración con D. Manuel Crespo Prieto, comencé  a elaborar los estatutos de la cofradía de O Nazareno dos de Fóra, que tardaron más de ocho años en aprobarse y salieron adelante con la colaboración de D. Ángel Paz Gómez, responsable diocesano de estas labores. Diferencias en el enfoque de la Cofradía, me llevaron a mi dimisión como Presidente de la gestora.

En el año 72  fui requerido por el alcalde de Viveiro, D. Antonio Meirás, para organizar las Fiestas de verano y  con otros colaboradores continué el año 73. Años de elección de Miss Galicia, Carmen Sevilla y Augusto Algueró, Los Chimberos , Los Pekeniques , Miguel Ríos…

En mi estancia en Madrid, década de  los noventa, durante unos diez años aproximadamente, fui directivo del Centro Gallego de Madrid. Y aproveché para especializarme en gallego. También organicé, entre otras cosas,   el homenaje en el Centenario a Rosalía de Castro.

Escultura homenaje al Maestro en Segovia

 

Personas y personajes de mi vida

En el año 1977,  D. Enrique Cal Pardo, del que ya escribí en varias ocasiones, en su Galdo natal, nos casó a su vecina Maika y a mí y con ella llevo toda mi vida. No tuvimos hijos, pero sí sobrinos y sobrinos nietos que los sustituyen.  Ella  es el cayado del caminante y la Verónica personal.

Nuestra vida se desarrolló prácticamente en Madrid y aquí tenemos casi toda mi familia. En Viveiro quedó mi hermano con sus hijos, además de mi cuñado y la suya. Allí vamos con relativa frecuencia a disfrutar de su compañía y los amigos. Hoy, felizmente jubilados, abandonamos Madrid, para vivir tranquilamente, mientras la salud lo permita,  en Colmenar Viejo.

Entre las personas que marcan una vida nada hay como la familia y los amigos,  si bien es cierto  también  hay  personas que dejan huella por su valía y ejemplaridad y quiero aquí dejar constancia de los cariños que recuerdo, Sería muy extenso describir a los profesores del Seminario, baste decir  que su humildad, su  espiritualidad, su conocimiento… dejan una marca indeleble en el corazón de uno y jamás podré agradecer  su ejemplar vida.

Con familiares en Toledo. Su mujer, a la derecha

Huella del Seminario

En cuanto a mi formación, además de lo mencionado en otras ocasiones,   D. Eugenio García Amor, mi  primera aproximación al gallego se debe al  genial  Alonso Montero: en Historia, a  D. Ricardo Pena Domínguez; en Filosofía,  a D. Manuel Roca, ya párroco de Galdo ( Viveiro).  Y ya en Santiago,  Alonso del Real. En Madrid, a mi gran amigo Freixedo Tabarés, quien me enseñó el gallego que uso.

Como cualquier otra persona conocí también a personajes de todo tipo, pero al ser yo una “rara avis” mi admiración la guardé para los sabios humildes y hui de los soberbios y petulantes que tanto abundan desgraciadamente. No importan nombres, algunos muy relevantes, otros en cambio, de teóríca grandeza, a mis ojos, los eclipsaba  la soberbia y la vanidad. También conocí algún político, y hasta recibí ofertas de trabajo, pero su verborrea me ponía nervioso y me recordaban a los trileros. Como cualquier ciudadano tengo mi ideología, que aún procede de la Revolución francesa:: “ igualdad, libertad y fraternidad.”. Evidentemente, por más que hayan tratado de encasillarme mis enemigos,  nunca milité en ningún partido; ahora bien mis escritos hablan de mi posición en la vida. Mi paso por el Seminario creo que consolidó unos principios familiares y, si bien he caído muchas veces en errores, soy creyente en el perdón de Cristo. Creo en Dios; sí,   Ël es el amor. Por lo demás, la Iglesia es una institución que está ahí, con sus virtudes y defectos, siempre respetable y  a la que estoy agradecido de mis tiempos en ella, pero de la que vivo actualmente ajeno. Tengo amigos curas maravillosos y ejemplares de los que aprendo su sabiduría y bondad.. No, no  tengo la fe del carbonero, ni quiero caer en soberbia intelectual alguna, me gustaría que palabras como fe, esperanza y similares, magníficos significantes, tuviesen significado; pero me temo que mi mundo está en manos de Putin y otros asesinos como él. Nunca acepté el mundo de la fabulación por  más que use a veces la fantasía; ahora bien, soy  consciente de que vivo en el mundo del realismo trágico. Sé  también que vivo en las tinieblas y,  en mi camino tras la luz, procuro buscar los  faros de los buenos y generosos, que también hay en la Iglesia. Confío en la ciencia.

De Izq a Dcha JC Neira, Timiraos, Jaime Orosa y Emilio Insua, tras la presentación de un libro sobre el poeta vivariense Sipos

Solo somos personas

De todo ello saqué la conclusión que ni hay grandes hombres ni pequeños, que somos todos personas: unas con más inquietudes que otras, unas más inteligentes que otras, unas más soberbias y vanidosas que otras, unas más humildes que otras, unas más ejemplarizantes que otras… No encontré a ningún dios ni a ningún profeta, solo hombres y mujeres, como  cualquiera de nosotros. Eso sí, generalmente más cultos que la media y dignos de ser estudiados.

Después, vulgares, tontos, engolados, ricos y medio ricos, políticos y mentirosos,  fantasmas de noche y de día, protagonistas, soberbios,  etc … los sigo encontrando, a pesar de mis esfuerzos para evitarlos. Pero creo que la humildad, la discreción, la buena educación… no están de moda. De moda están las estupideces, la egolatría, el dinero -otra vez el becerro de oro- la explotación humana y la desigualdad. Tontas, que confundan libertad con ir de cañas o a  la fraternidad  con las guerras y  otras bobadas similares, me enervan. Yo no vivo con Merlín, sino en las calles de la necesidad de compasión. Y al menos con mi espíritu acompañarlos.

Inspirándome para una novela en gallego

En el banco de la paciencia

En muchos pueblos marineros, sabido es, existe el banco de la paciencia, donde se sientan los viejos lobos de mar esperando  la hora… A mi me pasa lo mismo. Me entretengo con mis cuitas o alegrías, ajeno casi al mundanal ruido; procuro ser feliz y cuidarme, sobre todo para no dar trabajos; sigo escribiendo, no por que crea que voy arreglar algo, sino para dar rienda suelta a mis sueños y creo que a otros ayudo también porque sienten lo mismo. Me moriré odiando la guerra  y la  injusticia y se me acabaron los adjetivos para tanto desalmado. Me  iré también sin haber visto cambios profundos en la conciencia humana sobre la avaricia y ese  afán desmedido de explotar a los seres humanos, que, nos guste o  no, son hermanos.

Algún día quise  creer que era poeta y descubrí que soy barro y seré ceniza. Me levanté y me amaron  cirineos, que por fortuna también los hay. Siempre creí  en el Amor, como espejo de Dios, y para él  vivo  lo mejor que sé en la compañía de quien me quiere.

No, que nadie busque en mi proceder ejemplo ni áurea alguna. Soy uno más en el camino sin olvidar que aspiramos a buen destino.

 

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