Testemuños

Veintinueve testigos relatan aquí su relación con el Seminario las razones de su llegada, de su salida y la  mochila de saberes y sentimientos acumulados. Dos de estos compañeros (Aquilino Aneiros Varela y Álvaro Porto Dapena ya no están entre nosotros)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5 comentarios

  1. Corría el año 1.959, allá por el mes de setiembre, cuando los de la promoción de 1.954/55 nos reincorporamos para cursar 1º de filosofía, lo que esperábamos con impaciencia, ya que incluso se nos permitía fumar. Toda una proeza!. Cómo nos exhibíamos en las ventanas y lugares que daban al Seminario Menor para envidia de los “latinos”!, con nuestras poses chulescas y haciendo volutas de humo…
    Pues bien, como no existían habitaciones para todos los del curso, la Alta Jerarquía optó por la designación a dedo, según uso de la época, a veces también en la presente, de doce compañeros, (los “doce del patíbulo”?), puede que por ser de los más pequeños, revoltosos y traviesos, para acomodarnos en una sala, cuya orientación escasamente permitía contemplar el sol, con biombos para las camas y a la que bautizamos como “Parque de Bomberos”. El sitio tenía sus pequeños parecidos con la celda de castigo “la nevera” en “La Gran Evasión”.
    Si mi flaca memoria no me juega una mala pasada, qiero recordar que fue nuestro compañero/amigo José Luis Fernández Paz de Vilalba (fallecido en el Seminario al año siguiente y a quien sinceramente recuerdo con cariño)el que ideó el crear un grupo que actuaba en diversos actos y eventos con la interpretación estelar de nuestro himno:

    “Yo soy un bombero fiel del Parque,
    elegido para tal función,
    para ser feliz sólo pediría
    que me diera el sol en la nariz.
    (estribillo):
    Soy bombero y esta es mi gloria y honor.
    soy bombero y quien lo pasa mejor”

    Seguían otras estrofas que lamento no recordar.
    A modo de colofón, creo de justicia admitir y aceptar que el balance, tanto en Lourenzá como en Mondoñedo, ha sido positivo, pese a que bastantes aspectos, por no decir muchos,deberían haber sido más aperturistas en el transcurso de los tiempos y con miras más modernas. Aún así, los valores adquiridos y asumidos arrojan un saldo, en conjunto, positivo.
    Un abrazo a todos. José Ramón Monterroso Fernández.

  2. a nuestro eminbario en 1940, y en 1952 fui ordenado en el obnvgreso ucarístico Internacional de Barcelona. se mismno años nuestro Obispo D. Mariano VegaMestre me confió la Dirección Espiritual de todos los Semianristas (más de tresciuentos en aquelklos tiempos). Estábamos a punto iniciar Lorenzana.

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