De cómo la revista “Barça” se coló furtivamente en el Seminario

Kubala, Martínez, Suárez, Villaverde y Basora, cinco estrellas del Barça de los 50

A mi admirado compañero e inminente amigo Pedro Conde González

Por Ramón Barro

En esos 45 minutos iniciales, los ex (sic) aficionados veíamos en aquel Barcelona a un seguro candidato al título liguero. Kubala daba una soberbia lección de fútbol ordenado,  calculador, raseando maravillosamente la pelota. Eulogio (Martínez) iba a por todas  acreditando su prodigioso dominio del balón; Villaverde parecía lleno de esperanza”. Con  temblor de adolescente leía yo en la joven revista Barça esta crónica de un partido Barcelona-Valencia allá por 1958, firmada por el ex internacional Mariano Martín. Pero, ¿qué digo crónicas, ,    si tenía en mis manos pasajes de un novísimo Testamento laico?

 

Una revista por un estadio.-“Barça” fue creada en 1955 por el club para satisfacción y complicidad de sus socios,  lo que le desvinculaba de cualquier compromiso de imparcialidad. El nuevo presidente, Francesc Miró-Sans (1953-1961),  había basado su campaña electoral en una aparente utopía: ”Hagamos el mejor estadio del mundo”. Esa aventura reclamaba un nuevo espíritu de club. Las obras del Camp Nou comenzaron en el 54 y duraron tres años. La revista era, pues, pan de trigo para los aficionados azulgranas y para  un servidor, que  era catecúmeno  culé por esas fechas, y en Lorenzana. Pero hay que esperar al curso 1956-1957 para que la revista entre en mi vida.

No recuerdo  cómo, pero convencí a mi padre para que que me suscribiera a la publica. Cursaba yo Tercero de Latín. La revista era semanal (con algún número especial esporádico). Tenía un formato  semejante al del  actual ABC.  El papel, de pésima calidad, lucía un  pálido color verde. La  dirección era colectiva (institucional)   y  nutría su redacción de profesionales de los distintos medios de Barcelona. Contaba además con 14 corresponsales: en las potencias futbolísticas europeas,  en  Argentina  y en Estados Unidos. Basaba su especial atractivo en la inigualable cobe gráfica, tanto sobre los partidos como en los reportajes. Mostraba yo el remate de cabeza de Kubala y la bolea de Martínez  a mis sumisos amigos y flipaban. Eran famosos los fotógrafos Morera Falcó  Sanz Guerrero. La televisión había sido inaugurada en 1956 en España.

Luisito Suárez, “El arquitecto”, pura sabiduría en la canchaKubala, Suárez, Martínez.-Mi afición al Barca no fue, con todo, tan espontánea como parece. La llegada de Kubala (comenzó a jugar en 1951) dio  nueva vitola al equipo,  si , el Barça bien  el club venía con sendas  vitorias en las Ligas del 48 y  49. Con Kubala,, el Barçaprevio   refrendó cierta supremacía renovando el título en el 52 y el  53. El NO-DO comenzó a popularizar extraordinariamente a las estrellas futbolística a partir del 43. Tengo vivo el gol de Martínez al Wolverhampton tras una volea que coronaba un previo toque mágico por encima del defensa: pura  geometría barroca, dicho con la venia. Como niño aficionado a patear la pelota de trapo en la escuela y  atento a los cromos de la época, yo admiraba a Luisito Suárez, por el Depor, y  me pegué a su estela a cuando en el 54 llegó a Les Corts. Los aficionados comenzaron a compararle con Kubala (ocho años mayor) e incluso a pujar por la supremacía entre ellos en el campo. Mi corazón iba con Luis, coruñés a la postre, pero sin hacer descartes.

aquél Al poco tiempo vino la conversión, mi caída definitiva del caballo como culé confeso. En el 56 aterrizaba en Barcelona un tal Eulogio Martínez, nacido, como Suárez, en el 35, pero aquél en Asunción del Paraguay, Eso tiene mucho que ver en mi biografía familiar. Martínez, con sus 22 años, venía de triunfar como un coloso tanto en la Selección Paraguaya como en el Nacional, club eternamente hegemónico en Asunción. Le precedía la fama   de goleador y virtuoso con la pelota. Se daba la circunstancia de que en aquel entonces, el club Nacional estaba presidido por un tío mío, José Domingo, emigrante desde inicios del siglo XX aunque  fiel visitante de su tierra madre de Ortigueira. Conocía, por tanto, mi pasión futbolera y mis tentaciones azulgranas. Mi tío   tuvo la feliz idea de enviarme todos los recortes que se publicaban allá  sobre Martínez, desde que comenzaron   los rumores de su posible fichaje por el Barça. Supe entonces que fue traspasado por  menos de un millón de pesetas  y que hubo que hacer alquimia genealógica para darle el pasaporte como “oriundo”; esto es, hijo de españoles, que no había tal. Eulogio era gordito, como su pupilo seminarista y hasta algunos cofrades de mi equipo del Seminario comenzaron a llamarme “Eulogio”,  puesto que yo era su verdadero cónsul en Mondoñedo. Se me llenaba el papo.

Eulogio perdió el escalafón antes de tiempo por la fatalidad de su obesidad irreparable . La otra fatalidad marca su final: murió por atropello en una autopista barcelonesa el 30 de septiembre de 1984. Tenía 49 años. Murió como un héroe tratando de salvar a otras personas en un accidente. Grande también fuera de la cancha, mi «amigo» Eulogio Martínez.

Kubala, el genio húngaro que transformó el Barça

Una revista de contrabando.-La revista acabó por consolidarse como una más entre mis lecturas, si no la principal tras el rosa-rosae.

Reservo lo más curioso de esta crónica para contaros la forma en que yo conseguí recibir la revista, sabido por todos que, en aquella época todo lo foráneo entraba en el “Índice” de publicaciones disolventes. La imaginación, como en los goles de Martínez, no tiene límites. Se nos ocurrió a Bernardo García Fiallega y a mí que la revista hiciese escala semanal en la ferretería de su familia, en el centro de Mondoñedo, y desde allí podía pasar la frontera de Casiano oculta en la bolsa de la ropa. De las manos de Bernardo, pasaba la revista a la cabina que gobernada el encargado de deportes que, oh milagro, era a la sazón quien esto escribe. Don José María Fernández me confió la llave de la taquilla donde se custodiaban los balones, las pelotas y raquetas de pingpong y utensilios varios. Nadie tenía acceso a la revista sin ganarse previamente mi amistad. Me hizo una persona importante a los 13 años.

 

Aquella edad de plata del Barça.-La revista me condujo por la historia del Barça durante la década de los 50 (abandoné el Seminario en el verano del 59), Seguí los pasos de la edad de plata del Barca (nuevo triunfos en las Ligas de 59 y  60 ), la llegaba de Daucik (50-54), cuñado de Kubala y dueño de una biografía escalofriante en la Europa comunista; Frank Patko, el austrohúngaro (nació en el actual territorio de Eslovaquia) el que fuera antes   portero del equipo; el popular Domingo Balmanya (56-58),   el inefable Helenio Herrera, que patentó el cerrojo (catenaccio) en el campo y que se hinchó, no obstante,  a coleccionar títulos en multitud de clubs, aparte de popularizar su proverbial verborrea . Llegué a ver la llegada de otra tanda de estrellas, entre ellas el habilidoso  Evaristo,  Kocsis,   Czibor, década y  media antes de la “revolución Cruyff” y la posterior   saga de los Romario, Maradona,  Ribaldo, Ronaldinho, Bern Schuster … y Messi.

Eulogio Martínez, cuatro goles al R Madrid y siete al Atlético en sendos partidos de Copa

Mi admirado e inminente amigo Pedro Conde nos podría contar todo esto con su palabra artesana  y su corazón insumiso. Espero que lo haga. En todo caso, le dedico esas páginas discontinuas de la revista de mis sueños,  halladas por mi hijo en una librería de viejo de Madrid  y con las que me obsequió en un cumpleaños. Viniendo de un  madridista, tiene su mérito.

Va por ti, Pedro.

 

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