Se murió un amigo, un compañero de toda la vida, Manuel Rivas García. Convivimos desde muy jóvenes en Vilanova de Lorenzana, Mondoñedo, Salamanca, Alemania durante 15 años. Posteriormente nos reuníamos con asiduidad en distintos lugares. En sus varias residencias en Santiago y Palmeira; en las reuniones gastronómicas celebradas en casa de Moisés y María Ángeles en Santiago, Palmira y en Goiriz.
En sus viajes con el Imserso a la Costa del Sol, donde yo resido, nos reencontramos. Hablamos, rememoramos nuestros anteriores años, disfrutamos del buen tiempo. Disfrutamos del olor a azahar del valle del Guadalhorce y recordamos al hispanista Brenan que eligió esta tierra para vivir, escribir y morir. Al hablar de Brenan pensamos inmediatamente en los excéntricos que dinamizaron Torremolinos en los años 60 del siglo pasado.
Muchas llamadas y correos nos cruzamos con motivo del homenaje al profesor Dino, dado que yo había tenía una relación fluida con él. Ese homenaje fue labor suya y el que más se implicó.
Al servicio de la razón y la cultura
De Manolo guardó muchos y gratos recuerdos. Amigo de sus amigos y de sus posibles enemigos. Siempre respetuoso, correcto. No recuerdo de él malos modos. Su quehacer, más que juzgar era comprender. Amigo de los razonamientos bien argumentadnos. Trabajador incansable y muy serio en todo lo que hacía. Nunca fue muy amigo de meter ruido, más bien metía silencio. Silencio, incluso a la hora de morir.
Muy implicado con la cultura en general y de la gallega en particular. Ahí quedan sus obras escritas: monografías, artículos, libros de texto para alumnos de bachiller con proyección estatal no solo para alumnos gallegos, elaborados conjuntamente con Moisés y otros. Brilla sobre todo el Diccionario Enciclopedia do pensamiento Galego que coordinaron Manolo y Torres Queiruga.
Manifestó respeto y agradecimiento al Seminario de Mondoñedo. De ahí sus iniciativas para homenajear y honrar esta institución a través de homenajes y de escritos para todos los profesores espacialmente a aquellos profesores que más importa dejaron para muchos alumnos. Entre ellos citó Don Dino, Don José María Díaz Fernández (Chemari), Don Uxio y Do Edelmiro Bascuas.
Se nos fue en silencio pero “deshecho del duro bregar”
Gracias, Ramón, polas túas emotivas,sinceras e amigas palabras de aliento tras a pérdida din irmao tan querido que a parca arrebatou dunha maneira silenciosa e inesperada. Gracias por honrar a memoria do noso irmao que era referente, facho e esteo
nas nosas vidas.
En nombre de toda la familia me gustarìa agradecer de corazón estas bonitas palabras de homenaje a mi padre. Muchas gracias, Ramón, por escribirlas y publicarlas, le describen de un modo muy acertado. Ese legado es el que nos deja a todos nosotros.