Se nos ha ido otro hombre bueno. Inmensamente bueno. Fue compañero nuestro en Lorenzana sólo en los cursos 1953 y 1954 pero llevó intacta la huella del Seminario hasta el final. José Luis Fernández Piñeiro (bastaba decir Pepe Luis para identificarlo, tanto entre los compañeros como en Cariño donde había nacido en 1940).Con dificultades para desplazarse a su pueblo para la fiesta, San Bartolo acudió a su lecho el 24 de agosto, el día grande patronal, para acompañarlo en su tránsito.

Los que aún guardamos memoria de aquellos años, tenemos la imagen de un Pepe Luis bondadoso, afable, excelente futbolista, nacido para hacer amigos. Hubiera sido un santo Cura de Ars o un don Uxío por su desprendimiento. Ingresó con la hornada de Ignacio Díaz Veiga, José Ramón Franco, Pepe García Amor, Bernardo G, Cendán, Lombardero, Suso Gómez García (“El Vivariense”), Toñito Pena, Jose Luis Souto, Manolo Varela Loureiro (también cariñés) , Rafael Usero…

Solía acudir a las xuntanzas de Rafael Lombardero, pero este año, aquejado de una grave enfermedad, se limitó a enviar un abrazo de pura fraternidad. Se estaba despidiendo. Se fue con la serenidad y aceptación de los creyentes. Me lo cuenta su mujer, Gina Peña Corgos, con la voz entrecortada.

Recuerdo la época del noviazgo de Pepe Luis con Gina; desde Cariño a San Claudio Ortigueira) hay doce kilómetro; Pepe Luis y su amigo convecino Antonio Peña (Toñito de Cariño) acudían a cortejar a sus novias, que eran hermanas. Los dos mozos adquirieron notoriedad comarcal en la década de los 60 por su destacado protagonismo como cofundadores jugadores del club de fútbol Ortegal, que hermanaba jugadores de Cariño y Ortigueira.
Tras dejar el Seminario, Pepe Luis siguió sus estudios en Cariño y, en 1966, el año de su boda, asumió la Secretaría de la Cofradía de Pescadores de s pueblo. Allí se forjó como gestor a pie de obra, viviendo los problemas del sector. Este aprendizaje le sirvió para pasar a la Xunta de Galicia en 1985. Hasta su jubilación despeñó funciones relacionadas con el ámbito de las cofradías, antes dedo pasar como asesor del Conselleiro
En Santiago deja reunida una familia de cinco hijos y trece nietos en torno a Gina. “Por suerte los tengo a todos aquí cerca”. Juntos en torno a Gina … y la perenne memoria del buen Pepe Luis, el cordial exseminarista y recordado amigo.
R. Barro
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