Los “madrimindonienses” (ya apenas una orquesta de cámara) teníamos pendiente una deuda con nuestro paisano Antonio Palacios, “El Gaudí gallego” como deberíamos llamarlo, que tiene su credencial más reputada en el Palacio de Cibeles de Madrid. Allá fuimos en la primera xuntanza posveraniega y fieles a nuestro principio de conjugar refectorio con una página cultural.
La cita fue el 29 de septiembre a la una de la tarde. Había mucho que ver, si bien de antemano renunciamos al programa máximo de la visita, que incluiría un fatigoso recorrido por las modernizadas instalaciones administrativas municipales. Nos bastaba ver la obra de Palacios-Otamendi en su esencia; esto es, el esqueleto del edificio, con parada en la terraza de la sexta planta para el almuerzo en la octava para contemplar en redondo Madrid desde el mirador.

Palacios y Otamendi.-Dicen las guías -no nosotros- que Antonio Palacios Ramilo (O Porriño, 1874. Madrid 1945) y Joaquín Otamendi Machimbarrena (San Sebastián 1874-Madrid 1960) protagonizaron con su arquitectura una profunda transformación urbanística en la capitán en el primer tercio del siglo XX, poblando sus calles de edificios monumentales trasunto de la modernidad europea. Los dos arquitectos, compañeros de estudios, firmaron obras tan singulares como el Palacio de Cibeles, el actual edificio de Bellas Artes (Calle Alcalá), el entonces Banco Español del Río de la Plata o Edificio de las Cariátides, posteriormente sede del Banco Central y hoy del Instituto Cervantes; el Hospital de Jornaleros de Maudes, hoy Consejería de Transportes de la CM. Ya por separado, Palacios proyectó el Edificio Matensanz en Gran Vía 27 y el edificio Palazuelo, entre Arenal y Calle Mayor, que pronto verá convertidas sus plantas superiores en hotel de lujo. Palacios tiene obra en numerosos lugares de España, con especial impronta en Vigo con su magnífico Teatro García Barbón, icono de la ciudad, la sede de Banca Viñas-Aranda y el monasterio de la Visitación de las Reales Salesas. Otamendi es autor del magnífico Edificio España (hoy, hotel) en la plaza de su mismo nombre en Madrid, entre otras obras de culto.
El Palacio de Cibeles, nominado inicialmente como Palacio de Comunicaciones e inaugurado por Alfonso XIII en 1919, acogió durante 88 años los servicios de Correos, Telégrafos y Teléfonos; es en 2007, y tras una profunda remodelación, cuando el alcalde Ruiz Gallardón lo convirtió en sede del ayuntamiento de la capital.

Visita al edificio.-Al llegar a Cibeles, nuestro anfitrión Dani Artiaga (más conocido entre nosotros como “El Edil del Barrio de Salamanca”) portaba los tickets de entrada, lo que no deja de ser un alivio cuando arrecia el turismo. Visita obligada a la cuarta planta del Palacio desde donde se muestra en todo su esplendor el esqueleto del Palacio, Estamos ante un edificio del eclecticismo madrileño, con traza neoplateresca, elementos del gótico peninsular y pinceladas del modernismo vienes. Al mirar al techo surge una diadema ininterrumpida de adornos fruto de la inspiración desbordante de nuestro paisano, El exterior, bien conocido de todos los españoles, está revestido de pieza caliza casi blanca de Nobelda Alicante). Destaca por su ritmo de arquerías, pináculos y el imponente torreón central de 70 metros de altura. (Ver descripción completa en Wikipedia),

A esta xuntanza otoñal excusaron su asistencia Arsenio Gino, Manolo Villares, Ramón Saá y Ángel Felpeto, Y, desde Huétor de Santillán, el nostálgico Pacurri. Los médicos mandan.



Ya estamos centrando el tiro para la xuntanza prenavideña. Algo insólito nos ofrecerá Madrid. Estáis todos convocados, Dani comprará las entradas.-R. B.
Dejar una contestacion