Arsenio Ginzo vuelve a Hegel

Un año, con sus cuatro estaciones, me llevó convencer a nuestro Arsenio  a publicar esta nota. Un libro, como un hijo, no se pare todos los días, y va siendo hora de brindar por este sesudo trabajo, Hegel y los jóvenes hegelianos de Arsenio Ginzo Fernández,  editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la casa nodriza de nuestro  profesor y amigo.  Guardo jugosa memoria de aquel Ginzo adolescente, al quevedesco  modo de “un hombre a un libro pegado, un lector superlativo” que, degenerando en saberes, llegó a catedrático de Filosofía de la Universidad de Alcalá de Henares, sacó a la luz una veintena de libros y centenares de artículos que darían para otros tantos tomos. Se preguntaba Juan Ramón Jiménez para quién escriben los poetas líricos; eso cabía inquirir también  a los filósofos: quién los lee, quién los comprende, quién los sigue. Yo soy “ginzista” confeso y no hay que añadir una coma.-R. Barro.  

Por Andrés Ortigosa

Universidad de Sevilla

(Reseña publicada en STUDIA HEGELIANA,

Revista de la Sociedad Española de Estudios sobre Hegel)

 

El  libro  Hegel y los jóvenes hegelianos es  una  publicación  reciente  que  aporta una enorme utilidad. Esto lo hará de dos maneras, que se corresponden con las dos partes del libro: mediante su estudio introductorio y a través de su selección de textos. A primera vista la obra es una selección de textos con un estudio introductorio. Pero al leerla y reflexionarla podríamos afirmar que en realidad son dos libros en uno en perfecta simbiosis.

Por  una  parte,  el  estudio  introductorio,  a  cargo  de  Arsenio  Ginzo  Fernández. El autor fue catedrático de enseñanza media y luego profesor en la Universidad de Alcalá. Durante su vida se ha dedicado especialmente a la filosofía alemana, y ha investigado tanto la recepción del protestantismo, así como de la Ilustración. En la presente obra, concretamente en su estudio introductorio, esto es algo que el lector notará claramente. Su conocimiento erudito sobre qué fue la Ilustración y la importancia del protestantismo son dos puntos neurálgicos que vertebran su estudio inicial de once capítulos. Debido a ello, la claridad expositiva y también la precisión en sus comentarios es palpable.

 

Introducción.-El  estudio  introductorio,  además,  ocupa  un  tercio  del  libro.  Exactamente  135  páginas  de  las  337  que  tiene  el  libro.  Este  estudio  introductorio  puede resultar al lector algo largo a primera vista, pero no se deje engañar: es de lectura clara y sencilla, está bien redactado y Ginzo se focaliza en los puntos principales que nos serán de mayor utilidad a la hora de comprender los textos seleccionados. El conjunto de textos seleccionados tiene un valor intrínseco.

No es cualquier selección de textos. Pero gracias al estudio introductorio su cualidad se multiplica. En este estudio introductorio encontramos una con textualización de los textos, tanto filosófica como política y teológica. Esto es la perfecta simbiosis a la que me referí antes. Si tuviésemos que profundizar en ella, seguramente excederíamos el límite de la reseña. Por ello a continuación pasaré a exponer las ideas principales para así, luego pasar a la segunda parte del libro.

La izquierda hegeliana.-Desde el inicio se nos comenta que los jóvenes hegelianos es un término que se refiere a la izquierda hegeliana (p. 12). Esto quiere decir que la selección de escritos estará centrada en el propio Hegel, y también en D. Fr. Strauss, H. Heine, L. Feuerbach, K. Marx, B. Brauer, E. Gans, A. Ruge y M. Stirner. Ahora bien, lo que ha realizado Ginzo en su estudio introductorio no lo hace cualquier autor, por especialista que sea. Es en este estudio donde se nota con vigor la capacidad de una mente con años de investigación y estudio. Ginzo hilvana los pensamientos de Hegel en su periodo berlinés, los contrasta con los de sus seguidores, muestra consecuencias posteriores e incluso críticas de unos jóvenes hegelianos a otros. Realizar esta tarea tan compleja, que abarca la primera mitad del siglo XIX de la filosofía alemana, sería, normalmente, una maraña.

Selección articulada de textos.-Pero Ginzo consigue transmitir varias ideas capitales –y más aún para los textos seleccionados posteriormente– de manera clara y articulada. Es francamente notoria su madurez reflexiva y maestría en este punto.

Respectivamente, las ideas sobre las que Ginzo muestra o genera diálogo entre estos distintos autores son variadas. Él mismo las señala y, en su selección de textos, en buena medida las enumera. Desde mi punto de vista, si bien en la segunda parte del libro aparecen explícitamente porque ordena los textos por temática, en realidad el estudio introductorio creo que se nutre principalmente de  cuatro  temas.  El  primero  es  acerca  de  la  consideración  epocal,  esto  es,  la  conciencia que guardan de su época. Después sobre la religión, con especial énfasis en su estudio introductorio sobre el problema de la inmortalidad. Un tercer tema principal es finitud, que como sabiamente muestra, ya estaba en Hegel  y  es  debido  al  reduccionismo  de  los  jóvenes  hegelianos  que  pareciese que es necesario reivindicarlo. En realidad, lo radicalizarán. Y, por último, el cuarto tema es el futuro. Tras la muerte de Hegel, el futuro de la filosofía es un tema recurrente.

División hegeliana.-En este estudio introductorio, desde casi el inicio, también se nos muestra la división hegeliana entre la derecha, centro e izquierda, tomados como modelos  paralelos  a  los  de  la  revolución  francesa.  Como  Ginzo  expone,  con  Strauss “se inicia propiamente la división, no solo diferenciación, de la escuela de Hegel” (p. 14). Pero había discrepancias también en la izquierda hegeliana. Por ejemplo, Strauss consideró la cristología de Hegel y decidió ir un paso más allá.

Lo excepcional ya no sería un individuo concreto, sino el género humano en su totalidad. Esto era humanizar el absoluto, continuando una visión hegeliana en buena medida. Sin embargo, Bauer tratará de insertar una ateología en Hegel forzando sus escritos a encajar con una concepción del mundo atea. Lo que he expuesto es solamente un ejemplo acortado. Este tipo de confrontaciones son en realidad expuestas con mayor extensión y rigor en el escrito de Ginzo, por lo que de seguro que cualquier investigador que se dedique a Hegel y a alguno de  los  autores  de  la  izquierda  hegeliana  estará  interesado  en  esta  obra.  Pero  prosigamos con el estudio introductorio.

El neohegelianismo.-Ginzo ejecuta un auténtico recorrido para mostrarnos cómo se despertó el neohegelianismo. ¿Cómo reaccionaron la izquierda hegeliana a la filosofía de Hegel? Esta podría ser la pregunta clave a la que responde el tercer capítulo del estudio introductorio. Por supuesto, esto no quiere decir solamente en el terreno filosófico, como cuando Feuerbach denuncia una logificación excesiva de la realidad en la filosofía hegeliana (p. 45), sino que también cuenta anécdotas políticas y sensaciones de estos jóvenes hegelianos a través de sus cartas, como,  por  ejemplo,  cuando  Gabler  toma  la  cátedra  que  había  dejado  Hegel.

Estos misterios de la historia de la filosofía, así como el clima de perplejidad, también tienen su nicho en este estudio introductorio.

Tras  estas  cuestiones,  cada  uno  de  los  siguientes  capítulos  trata  de  ofrecer una sistematización de las ideas de la izquierda hegeliana y del propio Hegel sobre diferentes temas. Los capítulos más largos, y también en cuanto a materia más grandes, serán los que Ginzo dedica a religión y política. Pero también hay sobre temas concretos como la filosofía de la finitud (pp. 73-83), la visión de los jóvenes hegelianos sobre la Ilustración (p. 83-93), o su recepción del protestantismo (pp. 93-105).

Con digno ejemplo de profesionalidad, el editor del libro y autor de este estudio  no  muestra  ninguna  preferencia  sobre  cualquiera  de  los  autores  de  la  izquierda  hegeliana.  Todos tienen  su  lugar.  También  es  muy  honrado  que  exponga  los  reduccionismos  de  la  izquierda  hegeliana  para  con  la  filosofía  del maestro, que muestran que Ginzo ha estudiado cercanamente a Hegel en varias partes de su estudio introductorio. Por lo tanto, esta primera parte del libro introduce al lector en el clima filosófico, político y religioso de la época y ofrece un diálogo entre los diversos autores, logrando así que la segunda parte del libro sea cualitativamente reforzada.

Textos temáticos.-Sobre la segunda parte del libro, la selección de textos, están ordenados temáticamente. Los primeros son escritos de todos los autores ya mencionados sobre la crisis que vivieron a nivel político, religioso y metafísico. Luego hay una selección de textos muy jugoso y deleitable sobre la muerte de Hegel, que es  vivido  como  un  auténtico  acontecimiento  que  marcó  a  una  época  entera.

Después sobre la recepción del pensamiento religioso. Esta selección es muy extensa, y toman especial relevancia Feuerbach con su relectura sobre Lutero, Strauss  y  su  concepción  cristológica,  Bauer  y  su  ateísmo  insertado  en  Hegel  con ciertas raíces ilustradas y Heine. Tras esto, está la selección de textos de la recepción y crítica del pensamiento político de Hegel, principalmente centrado en Gans, Ruge y Marx. En el quinto capítulo de la selección de textos la temática es Feuerbach. Ginzo ha dedicado un gran trabajo en la edición y traducción

de bastantes escritos de Feuerbach sobre y contra Hegel, que de seguro que a cualquier investigador  le  aporta  una  enorme  riqueza.  Por  último,  dedica  un  capítulo de su selección de textos a Stirner. Es un final brillante para el libro porque Stirner será un gran intérprete e interlocutor del movimiento neohegeliano. Para este filósofo, todos los jóvenes hegelianos anteriores habían sido labores insuficientes, y el Único de Stirner sería una metamorfosis del Absoluto.

Por eso, que el libro termine con los textos del último gran representante del neohegelianismo es, cuanto menos, un cierre perfecto.

Libro de un maestro en la materia.-En conclusión, el libro Hegel y los jóvenes hegelianos es un buen libro. En primer lugar, porque tiene un estudio introductorio envidiable y que ofrece ya un  gran  motivo  para  leerlo.  En segundo  lugar,  porque  la  selección  de  textos  cuenta una historia completa: la de la izquierda hegeliana. Todos los investigadores de estos autores, hegelianos, e incluso de la escuela crítica, mostrarán sin lugar a duda interés en esta selección de textos. Por lo tanto, la comunidad hegeliana  y  posthegeliana  creo  que  puede  felicitarse  y  estar  de  enhorabuena por esta publicación de la mano de un magnífico autor como Arsenio Ginzo Fernández, que con esta obra ha mostrado su maestría sobre la materia.

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*