En Madrid y Roma con Manuel Pérez, “El cura guerrillero”

Roma. Mayo 1966. Agachados: Manuel Pérez (“El cura guerrilero”), Francisco  Martínez Sánchez (Pacurri), Manuel Suárez García y Manuel Fernández y Fernández. Arriba, familiares de sacerdotes mindonienses ordenandos

La imagen que ilustra el presente artículo constituye en sí misma un valioso documento histórico y, como tal,  la traemos a nuestra página. En ella aparece el sacerdote zaragozano Manuel Pérez, que sería  universalmente conocido como “El Cura guerrillero”,  líder del movimiento guerrillero ELN colombiano. Manuel Pérez fue condiscípulo de varios seminaristas mindonienses en los primeros años 60 en “El Hispanoamericano” de Madrid, un  ardoroso teologado que no sobrevivió muchos años a su apuesta apostólica. Pacurri Martínez Sánchez vivió aquellos años y es coprotagonista de la foto, tomada en Roma en mayo de 1966.

Por Francisco Martínez Sánchez (Pacurri)  (1)

 

La foto.-La foto que precede a estas líneas recuerda un encuentro en Roma, con motivo de la ordenación sacerdotal por Pablo VI.  de algunos seminaristas de diferentes diócesis, entre ellos un nutrido grupo de la de Mondoñedo.  En la instantánea aparecen Manuel  Pérez, yo mismo, Manuel Suárez García, de nuestra diócesis;   y Manolo Fernández y Fernández, otro  mindoniense que se preparaba para misionar en África junto a los combonianos y que había acudido a la Ciudad Eterna para asistir a la ceremonia de varios antiguos comoeñeros. Yo tuve el gozo de acompañarles en aquella feliz jornada de su ordenación sacerdotal, estrenando mi sacerdocio junto a ellos,  puesto que yo ya había sido ordenado  anteriormente en Madrid por el obispo uruguayo de San José de Mayo,  presidente de la Conferencia Episcopal de Uruguay.

 

Antecedentes: La OCSHA.-Entre 1953 y 1966 funcionó en Madrid un teologado creado por la Comisión episcopal de cooperación misionera, denominado  Seminario Teológico Hispanoamericano, donde estudiábamos quienes queríamos ser ordenados sacerdotes al servicio de la  evangelización de América Latina. El teologado estaba integrado en la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana (OSCHA), fundada `por un sacerdote español con el apoyo inicial de la Comisión Episcopal de Misiones y el visto bueno del papa Pío XII.

 

Excelente profesorado.-Al final, Manolo Suárez y yo, allí formados teológicamente, vimos truncadas nuestras ilusiones por las necesidades de la pastoral diocesana impuesta por nuestro obispo. Nuestra estancia estudiantil en el teologado fue enormemente enriquecedora. Por un lado, el plantel de profesores era lo mejor de aquel entonces. Nombres como Mauro Rubio, Antonio Palenzuela, José Manuel Estepa, Antonio Montero, posteriormente consagrados obispos, y otros profesores como Miguel Benzo, Juan Errandonea, Fernando Urbina, Evaristo Martín, Ignacio Tellechea, Melquiades Andrés,  que fuera rector… ¡de lo bueno, lo mejor! Por otro lado, junto a la mejor experiencia intelectual, se unía la experiencia pastoral con gran nivel catequético y social en contacto con las barriadas más pobres de Madrid. El teologado fue modelo de seminario en pleno Concilio Vaticano II.

 

El cura guerrillero.-Manolo Pérez, que sería  conocido poco más tarde por “El cura Pérez” y “Poliarco” o “El cura guerrillero”,  en el mundo de la guerrilla colombiana, era condiscípulo nuestro (de Suárez, Ramón Saá Echevarría y mío) en el Teologado Hispanoamericano. Nacido en 1943 en Alfamén, Zaragoza, fue un compañero excepcional, de gran corazón solidario y fraterno, profético y exigente, defensor de la causa justa e incansable apoyo a la revolución popular. En nuestro tiempo de seminario contactó, como nosotros, con el movimiento jocista y el chabolismo madrileño en el Pozo del Tío Raimundo. Sentía profunda admiración por el sacerdote y sociólogo Camilo Torres, muerto en 1966 en Colombia, y que inspiraba la lucha guerrillera en América Latina.  En compañía de nuestro también condiscípulo José Antonio Jiménez Comín viajó a la República Dominicana, pero muy pronto fueron expulsados ambos por su labor social considerada pro comunista y pasaron a trabajar con otro compañero, Domingo Laín, en Colombia.

 

Líder del ELN colombiano.-En Colombia, los tres compañeros  intentaron luchar por la vía política en los arrabales más pobres de la ciudad de Cartagena de Indias. Por su activismo político, también fueron expulsados por el Gobierno colombiano. Pero a los pocos meses lograron documentación falsa y así entraron de nuevo en Colombia. Ya más radicalizados, se enrolaron en las filas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), como entusiastas seguidores de Camilo Torres y no menos admiradores de Che Guevara en la revolución cubana. José Antonio y Domingo murieron entre los años 70 y 74 en sendas redadas del ejército oficialista. Manolo ascendió a cargos directivos de la organización, y a mediados de la década de los ochenta pasó a ser responsable político de la organización guerrillera, hasta su muerte en 1998 causada por una grave  hepatitis, y no como llegó a divulgar la prensa del país, que había sido fusilado por orden oficial. Hasta esa fecha  había iniciado, sin fruto, diálogos de paz con las fuerzas nacionales. Sobre él pesaba la excomunión por parte de la Iglesia bajo Juan Pablo II,  por su actividad guerrillera.

Sin aplaudir pero sin condenar su compromiso social y su cristianismo radical, sus compañeros del Teologado Hispanoamericano hemos llorado y rezado en su memoria.

 

 

(1)       Francisco Martínez Sánchez, Pacurri. Puerto Real (Cádiz), 1941. Profesor  en Seminario de Lorenzana y cura de Cariño (A Coruña). Doctor en Pedagogía por la Universidad de Granada a la que se incorporó como profesor.

 

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